Aventura al este del centro (parte I)


- Imagen: Atardecer en el centro de Ljubljana, Eslovenia

Dándole color a la pálida imagen que tenemos de Eslovenia

La primera vez que pude escribir "Ljubljana" sin tener que rechequear el nombre sentí que había comenzado mi viaje. Tenía claro que era la capital de Eslovenia, un país que durante apróx. 700 años fue parte de "Estados Unidos de Austria", cuya última fase conocemos como el Imperio Astro-Húngaro. En Viena, donde vivo, se traspira la nostalgia de haber sido alguna vez la capital de un país enorme, poderoso e influyente.


Al austríaco se le describe como conservador -queda de tarea al lector imaginarse lo que esto significa-. Aún no sé a qué nos referimos cuando generalizamos y decimos "el eslavo"; sobre todo si consideramos que en menos de 80 años la región eslava pertenció a tres países: Astrohungría, Yugoslavia y finalmente Eslovenia. Al llegar a Ljubljana rápidamente percibes que es distinto. Basta toparte con un anuncio para visitar el "Orto Bar" o sintonizar "Radio Drugi".

- Imágenes: Huerto Bar, Radio Drugi

Pensar en Eslovenia desde Latinoamérica

En mi opinión y cometiendo el pecado de generalizar, afirmo que en Latinoamérica definimos como "pequeña" en lugar de "accesible" a una ciudad de casi 300 mil habitantes. Ljubljana tiene lo bueno de un pueblo: es posible caminar de un sitio a otro y encontrar rápidamente lo que buscas. También tiene lo bueno de una ciudad grande: es la ciudad más importante del país y el gobierno concentra sus fuerzas en ella. Me impresioné cuando noté que ciertos artistas de U.S.A. darían conciertos allí, en lugar de Viena. La pequeñez de Eslovenia no es excusa para estancarse en la melancolía de lo que alguna vez fue, sino más bien sirve de impulso para conectar al país con la cultura global, el avant garde y el progreso.


Es común soñar con Europa como un lugar donde lo antiguo y lo moderno se fusionan: un continente lleno de palacios, callejones medievales, tecnología de punta y maneras de sentir distintas. Cuando buscamos visitar un lugar de ensueño lo primero que viene a la mente es París; nuestro foco no es el ex-Imperio Astrohúngaro.

- Imágenes: El limpio Río Ljubjanika atraviesa el centro de la ciudad


Las diversas galerías y museos en Ljubljana estimularon mi atención. Entendí que un país con apenas 24 añitos de edad quiere experimentarlo todo y sentirse desenvuelto en la cultura global. Particularmente me encantó el Museo de Arte Moderno. Una breve búsqueda en internet te guiará por los museos y galerías para visitar; hay suficiente para que no te queden ganas de visitar un museo en dos semanas. El centro de Ljubjana está dominado por una colina con un castillo medieval, colina que llena de verdor y frescura a la ciudad.

- Imágenes: 1) Poema callejero, 2) Llaves medievales exhibidas en un exposición sobre puertas, 3) Verdor que se respira cerca del río Ljubljanica, 4) Vista a la colina donde está el Castillo Medieval Ljubljana, 5) Juego callejero, 6) Turista, te estamos esperando

- Imagen: Detalle art decó, tan popular en el ex-Imperio Astro-Húngaro (el servidor web gira la imagen sin permiso, dejémoslo ser)

- Imágenes: El Puente Triple. Tres puentes contiguos en pleno centro de la ciudad, con el fin de evitar embotellamientos y darle un detalle original a la ciudad, fueron diseñados por el arquitecto Jože Plečnik en 1.929.

Más allá del interés y el respeto que los eslovenos ponen en los turistas, tuve la impresión de que existe en el eslavo las ganas de interactuar con personas de otras culturas, actitud que no es el común denominador en algunos países europeos. Eslovenia tiene sus propios colores, montañas, playa, nieve y cuevas. Eslovenia es un destino interesante, distinto, con un presupuesto amigable y además, no queda tan lejos como te lo imaginas.

-Imágenes: Naturaleza en Eslovenia